Las señales de la adicción
¿Cómo podés darte cuenta si una persona está atravesando un problema de consumo?
No siempre es fácil saberlo con certeza. Sin embargo, ciertos cambios en las emociones, el comportamiento y la apariencia pueden ser señales de alerta. Reconocerlas a tiempo puede ser el primer paso para buscar ayuda y comenzar un proceso de recuperación.

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Señales y síntomas a los que conviene prestar atención
Cambios de conducta y señales de alerta
- Consumís sustancias principalmente para intoxicarte o "escapar" de cómo te sentís.
- Consumís alcohol o drogas en momentos inapropiados, por ejemplo antes de manejar, trabajar o estudiar.
- Faltás al trabajo, al estudio o a otras responsabilidades por consumir.
- Te alejás de personas importantes o dañás vínculos significativos.
- Disminuye tu rendimiento laboral, académico o en actividades habituales.
- Pedís dinero prestado con frecuencia o utilizás dinero destinado a otros fines.
- Te mostrás reservado, evasivo o a la defensiva cuando te preguntan sobre ciertas actividades.
- Experimentás cambios bruscos de humor.
- Tenés reacciones impulsivas, discusiones frecuentes o dificultades para controlar el enojo.
- Cambian tus hábitos de sueño o alimentación.
- Cambiás repentinamente de grupo social o círculo de amistades.
- Perdés interés por actividades que antes disfrutabas.
- Mostrás conductas agresivas o violentas.
- Desaparecen objetos de valor o dinero en el entorno familiar.
- Frecuentás lugares o ambientes que antes no formaban parte de tu rutina habitual.
Signos físicos y síntomas frecuentes
- Aumento o pérdida de peso en poco tiempo.
- Dificultades para caminar con normalidad, inestabilidad o falta de coordinación.
- Problemas para dormir o permanecer despierto en horarios poco habituales.
- Golpes, moretones o lesiones sin una explicación clara.
- Ojos enrojecidos, vidriosos o con aspecto cansado.
- Pupilas notablemente más grandes o más pequeñas de lo habitual.
- Sudoración excesiva, manos temblorosas o palmas frías.
- Hinchazón facial, enrojecimiento o palidez marcada.
- Hiperactividad, inquietud o necesidad constante de hablar.
- Goteo nasal persistente o tos frecuente.
- Marcas de punción en brazos, piernas o pies.
- Náuseas, vómitos o sudoración excesiva.
- Sangrados nasales frecuentes sin causa aparente.
- Aparición repentina de sarpullidos, irritaciones o problemas en la piel.
- Olores corporales o ambientales inusuales.
- Falta de energía o cansancio constante.
- Síntomas de ansiedad, angustia o depresión.
- Deterioro de la higiene personal o del cuidado de la apariencia.
Importante
La presencia de una o varias de estas señales no significa necesariamente que exista una adicción o un trastorno de salud mental. Sin embargo, si observás cambios persistentes en vos o en un ser querido, puede ser útil consultar con un profesional especializado para recibir orientación y acompañamiento.
Detección temprana
Buscar ayuda a tiempo puede cambiar una vida
Si identificás varias de estas señales en vos o en una persona cercana, una evaluación profesional puede ayudarte a comprender la situación y definir los pasos a seguir.
La detección temprana mejora significativamente las posibilidades de recuperación.
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- Recomendaciones terapéuticas
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